“We have plenty of time”, me susurrabas constantemente con esa boca de fresa tuya. Toda la vida por delante. Me lo decías como para que me calmara, porque yo era y soy impulsiva e inquieta. Tú eras más calmada y reflexiva, pero ahora simplemente ya no… eres. Dice tu madre en tu esquela que eras tan terca como una mula o, como suaviza el idioma anglosajón, “as stubborn as a mountain».