La abjuración poscoronavirus y el conciliábulo traductoril: ¿una crisis prefuturista? (2020)

Escultura de un hotel de Madrid

Es coña. Lo del título, digo. Pero me representa. Os recomiendo mucho este Generador aleatorio de nombres de ponencias en el que, cada vez que entro, acabo llorando de la risa. ¡Gracias, Yeray David Rodríguez, autor de la web!

Esta entrada es, ya desde el título, un popurrí muy en la línea del follón existencial que nos está tocando vivir. Para organizarla un poco, la he dividido en tres partes, “Tiempo delante de pantallas”, “Trabajar en casa” y “Aprovechar el tiempo”.

Coincidiendo con el día en el que se decretó el estado de alarma, el 14 de marzo publiqué Cómo no volverse loco trabajando desde casa (durante la pandemia del coronavirus) en un intento de crear una lista de objetivos que poder valorar a posteriori. Hoy la he releído por fin, con curiosidad, para comprobar qué tal me ha ido. Spoiler (spoiling😂): lo que pensaba que más me costaría ha sido lo que menos y, lo que menos, lo que más.

  • Paciencia y manga ancha (estamos trwabajando en ellow 😅)
  • Come bien y bebe agua a menudo ✔️ (clave para mantenerse cuerdo)
  • No descuides los horarios de comida por tener flexibilidad ✔️ (muy importante; comer mal/a deshora/no comer afecta a tooodo tu día)
  • Vístete (o no), pero dúchate y arréglate ✔️ (lo de”bah, para estar en casa qué mas da” se acabó, teniendo en cuenta que esa era tu realidad)
  • Dosifica la información a la que te expones (y cuándo lo haces) ❌🥴 No ha podido ser…
  • Ten la casa ordenada, por tu salud mental ✔️ (muy representativo)
  • Aprovecha para leer y ver películas y series ✔️ (hay tiempo para todo, no he logrado acabar la lista de todo lo que quería hacer, pero lo que he hecho, lo he disfrutado)

PANTALLAS Y FOMO: UNA DECADENCIA YUXTAPOSICIONAL

La quinta es, sin duda, la que más me ha costado. No solamente no he sabido dosificar la información, sino que, con la llegada de TikTok y el hecho de que el teléfono fuera la única vía de socialización, he visto cómo el exceso de horas ante la pantalla se traducía en un gran desbarajuste de los horarios y la calidad de mi sueño. Algo que a priori parecía sencillo de atajar no está resultando tan fácil y la llegada del verano ha disparado mi malestar y me ha hecho alcanzar ese punto en el que he dicho “Hasta aquí”. El combo Instagram+TikTok te muestra todo lo que te estás “perdiendo” (el des-fase social ha sido interesante) y lo que no estás haciendo/visitando/consiguiendo (y no sabes cuándo podrás). El famoso FOMO que nos persigue a muchosy que casi había desaparecido durante el confinamiento, dado que nadie podía hacer nada y, por tanto, no te estabas “perdiendo” nada, ha vuelto con toda su fuerza.

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Fuente: Youth-time.eu

Y no aprende una, no. Pese a saber que no es oro todo lo que reluce y que, precisamente ahora más que nunca, lo que se publica es un 1% de la realidad de cada uno, verlo me ha afectado más de lo que me gustaría admitir y me ha hecho sentir rabia, impotencia y frustración. Emociones, todas ellas, fácilmente evitables si das carpetazo a estas rutinas tan tóxicas. Por eso, recientemente he hecho lo siguiente (quizá en unos meses publique una entrada para ver qué tal me fue en este intento):

  • Desinstalar Instagram y TikTok.
  • Comprar el libro “How to break up with your phone“, que escuché mencionar por primera vez hace cosa de un año a una de mis YouTubers favoritas, Minimalistamente.
  • Como recomienda este libro, hice algo que llevaba tiempo pensando: comprarme un despertador de toda la vida para no tener la obligación de mirar el teléfono desde que abro el ojo.
  • Cargar el móvil en otro sitio que no sea la mesilla de noche.
  • Bloquear las webs de noticias. Es curioso la de veces que las tecleo sin darme cuenta y… ¡cómo me afecta!
  • Irme a dormir antes: durante el confinamiento cogí el mal hábito de quedarme viendo YouTube hasta las mil en la cama, aunque fuera viendo ASMR para dormir, irónicamente (como tantos, ¡empecé a verlo en plan coña y se acabó convirtiendo en parte de mi rutina nocturna) y dejar las pantallas mínimo con una hora antes.
  • Quitar las notificaciones de las apps que me quedan (Actividad, Calendario, Gmail, etc.) e incluso probar a poner el móvil en modo Avión durante largos periodos de tiempo mientras trabajo.
  • Dejar la pantalla del móvil con cuatro cosas y, lo demás, en carpetas.

Como bien dice el The New York Times en su artículo How to Create Screen-Life Balance when Life has Shifted to Screens, prueba a controlar cómo cambia tu estado de ánimo según el contenido que usas en las pantallas que te rodean… y verás. Personalmente, he comprobado que puedo pasar de la tranquilidad a la ansiedad pura en cuestión de segundos. Me basta ver alguna imagen de playas petadas, botellones nocturnos o a ciento y la madre en una terraza sin mascarilla.

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Ilustración de P8ladas