FAQ sobre los traductores (2017)

Esta es la entrada que le tienes que pasar a los familiares y amigos que no tienen claro a qué te dedicas, cómo funciona tu gremio ni en qué consiste tu trabajo. A veces estemos tan inmersos en el sector que nos parece imposible que el resto del mundo aún no sepa en qué consiste ser traductor, pero en nuestra mano está aclarar las dudas y malentendidos más habituales. Eso no quita, por supuesto, que no podamos evitar que nos hierva la sangre con algunas preguntas…

He incluido las que más me han hecho a mí y he omitido otras también habituales que me parecen menos relevantes (lo de “¿Eres actriz?”, “Mi primo el de Irlanda me lo traduce…”, etc.).

P: ¿…Y CUÁNTOS IDIOMAS SABES?

Esta suele ser una de las primeras preguntas que me suelen hacer, como dando por hecho que, como trabajo traduciendo, debo saber por lo menos cinco o seis idiomas. Quien pregunta esto también tiende a repreguntar/ponerte a prueba con un “A ver, ¿cómo se dice X en…?”.

R: Aunque estudié francés siete años, trabajo con inglés porque es la lengua que domino y la que más me gusta. Lo importante para traducir no es saber muchos idiomas, sino dominar el que sepas lo suficientemente bien como para sentirte cómodo trasladando no solo palabras, sino ideas, conceptos y cuestiones culturales. Entrada relacionada: “Traducir desde varias lenguas: ¿quien mucho abarca poco aprieta?“.

P: ¿QUE NO TRADUCES AL INGLÉS? ¿Y ESO?

R: Solamente traduzco a mi lengua materna, en la que tengo más soltura, la que domino completamente. En la que me siento cómoda escribiendo, en la que soy capaz de incluir ciertos elementos como solo un nativo puede: un guiño, un refrán, un juego de palabras, un doble sentido, una estructura enrevesada pero clara, una palabra que define exactamente un concepto aunque no aparezca en el diccionario.

P: ¿Y CÓMO SE COBRA?

Una de las mayores curiosidades de quienes no saben cómo funcionamos es cómo (y cuánto) se cobra.

R: La forma más habitual de cobrar una traducción es por palabra del texto original y cada traductor tiene establecida su tarifa en función de factores tan variados como su experiencia, su necesidad, la dificultad del texto, la urgencia de entrega, etc. Además, como los traductores no solo traducimos sino que también podemos encargarnos de otras tareas lingüísticas (como puedan ser corrección, transcreación, copy o testeo), también hay veces que facturamos por hora.

P: PERO ¿QUÉ HAS ESTUDIADO?

Esta pregunta me la ha hecho mucha gente que de primeras piensa que traduzco por gusto, porque no me ha salido trabajo “de lo mío” (asumiendo que hice alguna carrera “seria”). Son muchos los que no saben que la traducción se estudia, que es una carrera y que tardas cuatro años en sacártela.

R: Existe la carrera de Traducción e Interpretación, que dura cuatro años, aunque muchos traductores con una larga trayectoria no disponían de estos estudios tan específicos, así que proceden de otras ramas, como Geografía, Historia o Filología.

P: ¿Y HAY TANTO QUE TRADUCIR?

Hay muchas personas que no se dan cuenta de que viven rodeados de traducción.

R: ¿Te gustó Juego de Tronos? ¿Has leído “Demian”? ¿Te acuerdas del menú de aquel restaurante ruso? ¿Pudiste configurar tu tele? ¿Te enteraste de lo que dijo Trump ayer? Todo es traducción. Todo es traducible.

P: ¿Y SOLO TE DEDICAS A ESO?

Aquí la respuesta variará de cada uno, pero lo que importa es hacerle ver a esa persona que ese “solo” esconde mucho más de lo que cree. Además de traducir, un traductor tiene que…

  • gestionar los encargos
  • planificar las entregas
  • priorizar tareas
  • resolver dudas con el cliente
  • hacer cambios en lo entregado
  • crear glosarios
  • gestionar memorias
  • comprobar la calidad del texto
  • revisar
  • aprender a usar herramientas
  • solucionar problemas técnicos
  • documentarse
  • manejar su contabilidad
  • etc.

Y todo esto sin tener en cuenta lo dicho anteriormente: que un traductor puede encargarse de otros muchos trabajos: corrección, revisión, testing, copywriting, labores lingüísticas varias, coordinación, etc.

P: ¿Y POR QUÉ TRADUCÍS TAN MAL LOS TÍTULOS DE LAS PELÍCULAS?

Hay quien lo primero que piensa cuando le dices que eres traductor es en el título de películas como Jungla de Cristal (“¡Que el original no dice eso!”) u “Olvídate de mí” (“Eternal Sunshine of the Spotless Mind, verso de Pope).

R: Normalmente los traductores participamos poco o nada en la elección del título de una película. Como mucho, nos pueden pedir que enviemos alguna propuesta, pero en general es el departamento de marketing el que decide.

P: PERO SI YA TODO SE PUEDE TRADUCIR CON GOOGLE TRANSLATE, ¿NO?

Inspira, espira. Inspira, espira. (Vídeo)

R: Google ha desarrollado una herramienta que puede ser muy útil para traducciones que te sacan del paso, para “enterarte más o menos” de lo que dice un texto. Pero entre las muchas cosas que Google Translate no hace está distinguir erratas, bromas, ironías, juegos de palabras, dobles sentidos. Además, no todas las traducciones son susceptibles de traducirse con este tipo de herramientas: no es lo mismo un manual de instrucciones  [que tampoco lo traduce bien, pero bueno] que un texto publicitario cuyo fondo sea convencer sutilmente al comprador, canciones (ejemplo), literatura o una película donde el contexto lo es todo, por citar algunos ejemplos.

Estoy segura de que se os ocurren muchas otras, así que no dudéis en comentar las que os sean más familiares o, por qué no, las que más os saquen de vuestras casillas (para mí es la de “¡¿Y eso?!” cuando digo que no traduzco al inglés).

¡Ah! Y como “extra”, os recomiendo ver el vídeo Cosas que parecen normales cuando eres traductor, que ya tiene unos años, pero que me sigue pareciendo genial.