¿Por qué no te digo cuál es mi tarifa? (2016)

Se hablaba por Facebook estos días de los correos que escriben algunos alumnos universitarios a los traductores autónomos para conocer sus tarifas. La mayoría, al recibir estos mensajes, nos quedamos ante la pantalla con un sabor agridulce. Por un lado (y a partir de ahora hablo por mí), me gustaría poder contestar con una horquilla de precios y aludir a los factores que pueden hacer variar la tarifa porque no hace tanto que yo fui estudiante y sé lo útil que podría resultarle. Por otro lado, sin embargo, ahora sé que no va a ser necesariamente bueno para él ni quizá me haga bien a mí, y a continuación explicaré por qué:

  • No beneficiará al estudiante porque quizá saque la errónea conclusión de que esas tarifas son las estándar o las habituales. Debe tener en cuenta que una tarifa puede variar en función de muchísimas variables: situación económica del traductor (necesidad vs. no necesidad), tipo de texto, urgencia, recargo, especialidad, posible descuento, servicios incluidos, experiencia, etc.
  • No me beneficiará a mí porque puede ocurrir (y no por malicia; este mundillo es pequeño) que esa información acabe llegando más allá de donde inicialmente estaba prevista y eso no me interesa (sobre todo, porque no controlo quién cuenta con esa información). Al fin y al cabo, todos somos competencia.

En las universidades muchos profesores animan a los alumnos a sondear el sector y averiguar cuáles son las tarifas más habituales. Y bien que hacen. En las mismas asignaturas donde te enseñan a hacer facturas y te explican los trámites de los autónomos, te piden investigar un poco sobre precios. No obstante, hay formas y formas. No es lo mismo mentir y hacerse pasar por cliente para averiguar las tarifas de un traductor que escribir con la verdad por delante explicando la situación y agradeciendo cualquier información que se pueda facilitar. Ser estudiante es una fase, no una forma de ser. Hay estudiantes más y menos educados. Con más y menos tacto. El encargo del profesor no puede servirte de parapeto cuando te encuentres con que un profesional prefiere no darte sus tarifas.

Y ojo, cuando pides información hay dos opciones: que te la den o que no, y no hay que asumir que porque un traductor no te dé sus tarifas es egoísta, soberbio y va con aires de grandeza. Teniendo Internet a su alcance, hay muchas otras formas de conseguir esta información. Sin ir más lejos, el primer resultado que aparece en Google al poner “Translation rates Spain” es esta completa tabla de ProZ. ¡Y ese es solo la primera página! Esa y otra información (no voy a entrar a juzgar la validez de la tabla), contrastada con la que vayan recopilando de foros, charlas, congresos, etc., les dará una idea aproximada de cuánto cobrar y, a partir de ahí, podrán establecer la suya.

Para los que no lo recuerdan o no lo conocen, voy a hablar brevemente del caso de UniCo (Unión de Correctores), que, en un intento de orientar a los autónomos sobre posibles tarifas de corrección, tuvo que pagar en 2013 una multa a la Comisión Nacional de la Competencia por una “recomendación colectiva de tarifas mínimas”, es decir, por (teóricamente) infringir el Artículo 1 de la Ley de Libre Competencia.

Artículo 1 Conductas colusorias

1. Se prohíbe todo acuerdo, decisión o recomendación colectiva, o práctica concertada o conscientemente paralela, que tenga por objeto, produzca o pueda producir el efecto de impedir, restringir o falsear la competencia en todo o parte del mercado nacional y, en particular, los que consistan en (a) La fijación, de forma directa o indirecta, de precios o de otras condiciones comerciales o de servicio (…).

No es ningún juego. Esta ley pretende que cada profesional fije sus tarifas de forma independiente y entiende que publicar siquiera una orientación puede implicar una fijación de precios. UniCo, en este caso, lo deja claro: “Reiteramos, por tanto, la imposibilidad de hablar de tarifas en nuestros medios de difusión, incluida nuestra lista de correos” (Fuente). Lo mismo le ocurrió a la Asociación de Correctores, Traductores e Intérpretes de Lengua Vasca (EIZIE), según se menciona en esa misma página.

Por supuesto, el tema de los correos electrónicos a título personal de los estudiantes de Traducción no está al mismo nivel que el caso de UniCo, pero deben entender (como yo entendí en su momento) que es un tema más delicado de lo que a priori pudiera parecer (como siempre son los temas monetarios).

Esta es, a grandes rasgos, mi opinión sobre el tema. Como sabéis, Traducir&Co nació en 2012, en mi etapa de estudiante, así que por eso creo entender las dos visiones del asunto. De hecho, no descarto que, en algún momento, yo haya podido contactar con traductores con el mismo objetivo que del que hablo aquí. Creo que no, pero ya han pasado nueve años desde que empecé a danzar por el foro de Yahoo de Forotraducción y las cosas se van olvidando… 🙂

Os invito a dejar vuestra opinión en esta entrada y, por qué no, si lo veis conveniente, a remitir a los estudiantes a esta página cuando surja el tema.